20 de julio y 7 de agosto: dos fechas, una misma historia de libertad

El 20 de julio comenzó el cambio; el 7 de agosto una importante victoria ayudó a hacerlo realidad.


Cada año, los colombianos sacamos nuestras banderas y conmemoramos dos fechas importantes: el 20 de julio y el 7 de agosto. Las dos están relacionadas con nuestra independencia, pero no recuerdan exactamente el mismo acontecimiento.


Entonces, ¿cuál es la diferencia?


El 20 de julio de 1810: comenzó el camino


Hace más de 200 años, el territorio que hoy conocemos como Colombia hacía parte del Nuevo Reino de Granada y era gobernado por autoridades españolas. En Santafé, como se llamaba entonces Bogotá, muchos criollos —personas nacidas en América, pero descendientes de españoles— querían participar en las decisiones políticas y formar un gobierno propio.


El 20 de julio de 1810, un grupo de ellos aprovechó la visita del comisionado Antonio Villavicencio para provocar una discusión con el comerciante español José González Llorente. Le pidieron prestado un florero para un recibimiento y la negativa se convirtió en la oportunidad para movilizar a los habitantes de la ciudad.


La discusión se extendió por las calles. Muchas personas se reunieron, reclamaron ser escuchadas y presionaron para que se formara una Junta de Gobierno en Santafé.


Ese día se redactó un acta y se creó una junta local. Sin embargo, todavía no se había conseguido una independencia completa: la junta incluso continuaba reconociendo, inicialmente, la autoridad del rey Fernando VII.


Por eso, el 20 de julio representa el comienzo del proceso de independencia, no el final de la historia.

Durante varios años hubo desacuerdos entre los mismos patriotas sobre cómo organizar el nuevo gobierno. También regresaron las tropas españolas para recuperar el control del territorio.




El 7 de agosto de 1819: una victoria decisiva


Nueve años después del 20 de julio, ocurrió la Batalla de Boyacá


El ejército patriota, dirigido por Simón Bolívar y otros comandantes, se enfrentó a las tropas realistas cerca del río Teatinos, en el actual departamento de Boyacá.


La victoria del 7 de agosto de 1819 permitió a los patriotas controlar el camino hacia Santafé, derrotar una parte fundamental del ejército español y tomar el poder político y militar de la capital. Fue una victoria decisiva para consolidar la independencia de la Nueva Granada.


La lucha todavía continuó en otros territorios, pero después de Boyacá el proyecto de libertad tomó una fuerza mucho mayor.


Hace más de 200 años hubo personas que soñaron con un país donde pudiéramos tomar nuestras propias decisiones.

Gracias a ellas hoy podemos elegir a nuestros gobernantes, estudiar, expresar nuestras ideas, crear empresas, viajar por nuestro país y levantar con orgullo la bandera de Colombia.

Hoy ya no necesitamos luchar con espadas ni montar a caballo. Hoy necesitamos niños y adultos que se sientan orgullosos de ser colombianos, que reconozcan todo lo valioso que tiene nuestro país y comprendan que también somos responsables de cuidarlo y hacerlo cada día mejor.


  • Podemos sentir orgullo por nuestra enorme biodiversidad, por nuestras montañas, páramos, selvas, ríos y mares. Por la música, las costumbres, los sabores y las historias que nacen en cada región.


  • También podemos sentir orgullo por la diversidad de nuestra gente: campesinos, científicos, artistas, deportistas, maestros, comunidades indígenas, afrocolombianas y familias que trabajan todos los días por salir adelante.


Pero amar a Colombia no consiste únicamente en levantar la bandera durante una celebración. También es respetar a los demás, cuidar los recursos naturales, conocer nuestra historia, cumplir nuestras responsabilidades y ayudar a construir un país más justo y pacífico.