¡Cuidar a tu mascota es un acto de amor gigante!

En Usaquén, una historia que nos invita a reflexionar

El pasado 24 de octubre de 2025, en la localidad de Usaquén, en Bogotá, ocurrió un hecho que entristeció a muchas personas. Samantha, una perrita de 14 años, fue agredida físicamente y sufrió graves daños en su salud. Esta noticia nos recuerda algo muy importante: las mascotas no son juguetes ni objetos, son seres vivos que sienten dolor, alegría, miedo y amor. Y dependen completamente de nosotros.


Samantha ya era una abuelita perruna. A los 14 años, los perros suelen estar más delicados, como los abuelos humanos que necesitan más cuidado y paciencia. Según el reporte, fue golpeada con patadas, lo que afectó gravemente su salud. Este tipo de situaciones no solo lastiman el cuerpo, también rompen la confianza de un animal que solo espera cariño.

Leyes que protegen a los animales

El maltrato está prohibido y puede tener consecuencias legales. Pero más allá de las leyes, hay algo aún más importante: el corazón. Tratar bien a una mascota habla de nuestros valores, de cómo entendemos el respeto y la empatía.


Tal vez tú, como yo, has tenido perro desde pequeño y sabes lo especiales que son. Algunos viven muchos años cuando reciben buena alimentación, cariño, vacunas y paseos diarios. Un perro no necesita lujos, necesita atención constante y un hogar donde se sienta seguro.

Cuidar a una mascota también significa:


  • Ser responsable cuando salimos a la calle. Siempre debe llevar collar y medallita de identificación con su nombre y un número de contacto. Es como su “cédula perruna”. Si se pierde, esa pequeña placa puede ser la diferencia entre volver a casa o quedarse solo.
  • Así como a ti te dan ganas de ir al baño varias veces al día, a tu mascota también. Es parte de su naturaleza. Dale tiempo para que haga popó con calma, para que huela los árboles, para que salude a otros perros amigos. El paseo no es solo una vuelta rápida; es su momento favorito del día.
  • Así como tú tienes un carné de vacunas que te protege de enfermedades, tu perro también necesita el suyo. Las vacunas son como un escudo invisible que prepara su cuerpo para defenderse de virus y bacterias peligrosas. Y ese escudo no dura para siempre: necesita reforzarse cada año.
  • Alimentación, compañía y mucho amor: Hace muchos años no existía el concentrado como lo conocemos hoy. Los perros comían comida casera, pero generalmente baja en sal y sin exceso de grasa. Hoy, el concentrado está diseñado para darles los nutrientes que necesitan. Algunos veterinarios explican que se puede combinar un poco de comida natural con el concentrado, siempre cuidando que no tenga mucha sal, condimentos ni fritos. A muchos perros les encantan ciertas frutas y verduras como la zanahoria o la manzana (sin semillas). Lo mejor es consultar al veterinario antes de hacer cambios en su dieta.
  • Los perros no deben vivir encerrados SOLOS todo el día. Imagínate tú viendo las mismas paredes una y otra vez, con una visita ocasional. Se parecería mucho a estar en prisión. Ellos necesitan moverse, explorar, sentir el viento en el hocico. El ejercicio y el juego los mantienen sanos por dentro y por fuera.

Constir

Consentirlos no significa malcriarlos. Significa reconocer que tú eres su héroe, su mundo entero. Tu mascota está siempre observándote: cómo hablas, cómo comes, cómo te sientes. Aprende de ti todo el tiempo. ¿Cómo no responder con cariño a un ser que vive para acompañarte? Jugar con él unos minutos puede ser el mejor momento del día para ambos.

¿Cada cuánto debemos bañarlo y desparasitarlo?

El baño no tiene que ser todos los días. De hecho, bañarlos demasiado puede quitarles los aceites naturales que protegen su piel. En general, un baño cada 3 o 4 semanas suele ser suficiente, aunque depende del tamaño, el tipo de pelo y cuánto se ensucie. Si juega en el barro todos los días, ¡seguro necesitará uno antes!


El cepillado sí puede ser más frecuente. Algunos perros necesitan cepillado diario, otros dos o tres veces por semana. Esto evita nudos, reduce la caída del pelo y es un momento perfecto para revisar si tiene heridas, pulgas o algo extraño en la piel.


Las orejas deben revisarse una vez por semana. Si huelen mal o tienen mucha cera, puede ser señal de infección.


Los dientes también necesitan cuidado: existen cepillos y cremas especiales para perros. Y no olvides cortar las uñas cuando estén largas, porque pueden lastimarse al caminar.

La desparasitación: protegerlo por dentro y por fuera

Desparasitar significa eliminar parásitos internos (como lombrices) y externos (como pulgas y garrapatas). Es algo muy importante, incluso si tu perro no sale mucho. Los veterinarios suelen recomendar poner el antipulgas al menos cada 3 meses en perros adultos. En cachorros es más frecuente al inicio. Esto ayuda a prevenir enfermedades que pueden afectar su estómago y su energía.


La desparasitación externa depende del producto: hay pipetas mensuales, pastillas o collares especiales. Si tu perro sale al parque, saluda a otros perros o vive en clima cálido, es aún más importante mantenerlo protegido.


Y algo clave: siempre consulta al veterinario para elegir el producto adecuado según el peso y la edad de tu mascota. No todos los perros necesitan lo mismo.