Abejas: las pequeñas trabajadoras que ayudan a mantener nuestras vidas

A veces las vemos pasar zumbando cerca de una flor y pensamos: “¡Cuidado, una abeja!”, pero detrás de ese zumbido hay una misión enorme: ayudar a que muchas plantas den frutos, semillas y alimento.
Cada
20 de mayo, el mundo celebra el Día Mundial de las Abejas, una fecha para mirar con más cariño y respeto a estos pequeños polinizadores. porque una abeja no solo produce miel: también ayuda a que existan alimentos como el mango, el lulo, el café, el tomate y muchas frutas más.


Si las abejas desaparecen, el problema no sería solo de ellas: también sería de nuestra comida, nuestros campos y nuestros ecosistemas.

La Organización de las Naciones Unidas declaró el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas en honor al nacimiento de Anton Janša, reconocido como uno de los grandes pioneros de la apicultura moderna. Pero esta fecha no celebra únicamente a la famosa abeja de la miel, llamada científicamente Apis mellifera. También nos invita a conocer a miles de especies de abejas silvestres, algunas con aguijón y otras sin aguijón, que trabajan todos los días sin pedir aplausos, moviéndose de flor en flor como mensajeras de vida.

En el mundo existen más de 20.000 especies de abejas, y en Colombia se estima que hay más de 1.000. Eso significa que no todas las abejas son iguales: algunas viven en colmenas grandes, otras en pequeños nidos; algunas producen miel, otras no; algunas son solitarias y otras trabajan en grupo.

¿Y qué es polinizar? Imaginemos que una flor necesita enviar una carta de amor a otra flor para poder formar frutos y semillas. La abeja, sin darse cuenta, hace de mensajera: cuando entra a una flor buscando néctar o polen, se le pegan granitos diminutos en el cuerpo. Luego visita otra flor y deja allí parte de ese polen. Gracias a ese viaje pequeñito, la planta puede producir frutos. Así, una abeja que parece estar solo merendando puede estar ayudando a que mañana tengamos comida en la mesa.


En Colombia no solo existen las abejas de miel más conocidas, sino también muchas abejas nativas sin aguijón, llamadas meliponinas. Estas abejas son importantes porque polinizan cultivos, ayudan a conservar bosques y también producen miel, polen y cera. Además, algunas familias han aprendido a criarlas de manera cuidadosa mediante una práctica llamada meliponicultura. El punto clave para niños es este: no todas las abejas pican, no todas viven igual y muchas son aliadas silenciosas de la comida y de los ecosistemas.

Disfrute de unas vacaciones inolvidables

En Colombia, la apicultura también es una actividad importante para muchas familias. Según datos compartidos por la Universidad del Rosario, en el país hay alrededor de 3.000 apicultores, más de 120.000 colmenas y una producción anual cercana a 4.000 toneladas de miel. Eso muestra que las abejas no solo ayudan a la naturaleza: también apoyan la economía rural, el trabajo de los apicultores y la producción de alimentos.