El fenómeno del Niño toca la puerta:
¿por qué Colombia debe prepararse para más calor y menos lluvia?
A veces el clima parece cambiar de humor: un día el cielo está gris, otro día el sol pega como si la calle fuera una sartén. Pero cuando hablamos del fenómeno de El Niño, no se trata de “un verano cualquiera”.
El Ideam alertó que la probabilidad de que El Niño se instale en Colombia subió al 82 % para el trimestre mayo-junio-julio de 2026, con posibilidad de consolidarse con fuerza hacia finales de año.
Esta imagen es como un “termómetro gigante del océano”. Los colores rojos muestran partes del mar que están más calientes de lo normal, y los azules, partes más frías.
¿Qué es el fenómeno de El Niño?
El Niño ocurre cuando una zona del océano Pacífico tropical se calienta más de lo normal. Ese calor mueve los vientos como si cambiara las rutas del cielo, y por eso las lluvias y las temperaturas pueden comportarse distinto en muchas partes del planeta.
En Colombia, el Niño suele estar relacionado con menos lluvias y más calor en varias zonas del país. El Gobierno y el Ideam advirtieron que este evento podría traer disminución de lluvias, aumento de temperaturas y mayor riesgo de incendios forestales, especialmente en regiones como la Caribe, Andina y Pacífica.
¿Por qué preocupa tanto?
Porque cuando llueve menos, los ríos bajan su nivel, los suelos se secan, los cultivos sufren y los bosques pueden prenderse con más facilidad. Por eso se habla de posibles riesgos de desabastecimiento, presión sobre la energía hidroeléctrica, afectaciones en alimentos y problemas para comunidades que ya viven en zonas vulnerables.
¿Por qué se llama “El Niño” si no es una persona?
Se llama El Niño por una razón histórica y muy curiosa: pescadores de la costa de Perú y Ecuador notaron, hace mucho tiempo, que en algunos años el mar se calentaba más de lo normal cerca de la época de Navidad. Como ese cambio aparecía alrededor del nacimiento del Niño Jesús, empezaron a llamarlo “El Niño”.
El clima funciona como un dominó enorme.
Una ficha puede estar en el océano, otra en los vientos, otra en las nubes, otra en los ríos y otra en los cultivos.
- Cuando el océano Pacífico se calienta más de lo normal, empuja la primera ficha.
- Esa ficha cambia los vientos. Los vientos cambian la forma en que se forman las nubes.
- Las nubes cambian la lluvia.
- Y la falta de lluvia puede afectar el agua que usamos para bañarnos, cocinar, sembrar alimentos o producir energía.
Por eso El Niño no es solamente “hace calor”. Es una cadena de cambios que puede sentirse en la casa, en el colegio, en el campo y en la ciudad.
¿Qué pueden hacer los niños y las familias?
No podemos apagar El Niño como se apaga un bombillo, pero sí podemos prepararnos. En casa, los niños pueden cerrar la llave mientras se cepillan los dientes, reutilizar agua cuando sea posible, avisar si ven fugas, no botar basura en quebradas y recordar a los adultos que no se deben hacer quemas. En el colegio, pueden hablar de cómo cuidar las plantas, revisar si se desperdicia agua y aprender qué hacer ante una ola de calor.
